Entrevistado en la revista Focus

Uno de mis principales intereses a nivel profesional, co-existente con mi pasión por el diseño y el marketing, es el branding de países, una disciplina del marketing, y especificamente del branding, relativamente nueva más conocida por su denominación inglesa nation branding. De hecho, uno de los proyectos que más dedicado me tiene es el portal de actualidad y estudio del nation branding Nation-Branding.info, un portal en el que publico material propio, así como aportado por otros, relacionado con el branding de países.

A menudo me llegan consultas de estudiosos, académicos, políticos, periodistas y practicantes del nation branding, y de vez en cuando también ofrecimientos para que aporte artículos para su publicación en revistas del ramo (como el que escribí en la revista impresa sobre branding BranDNA), o para que realice alguna entrevista. En esta ocasión ha sucedido lo segundo: he tenido el placer de responder a las preguntas de la revista ucraniana Focus, que estaba confeccionando un artículo sobre la imagen de Rusia en el exterior y cómo esa imagen puede ser manejada mediante el nation branding.

Se puede leer mis respuestas a la entrevista aquí. Además, a pesar de que no creo que muchos lectores puedan leer ruso, pero por si acaso aquí dejo también el enlace al artículo en el que salgo mencionado.

[PDF] Revista Focus Magazine: andreas-markessinis-nation-branding-russia.pdf

Audioguías baratas con Woices.com

Audioguías baratas

En Septiembre de 2008 escribí este post hablando sobre una nueva startup, Woices.com, que permitía a los usuarios colgar en el aire “ecos”, es decir, grabaciones de audio geoposicionadas, como si fuera una especie de Panoramio de sonidos, memorias e historias habladas. Todos esos ecos conforman juntos una especie de “ecosfera”, una nueva capa alrededor de la Tierra constituída por sonidos contribuidos por los usuarios del servicio al más puro estilo UGC. Esos ecos se pueden escuchar en el ordenador en casa o donde se quiera, pero el lugar ideal para escucharlos es estando en el mismo lugar en el que se dejó el eco, accediendo a él y consumiéndolo mediante el uso de un teléfono móvil.

Pero más allá de este uso más evidente, Woices.com tiene también otras aplicaciones, tanto comerciales como no comerciales, especialmente interesantes para negocios de restauración, ciudades, espacios culturales, actividades realizadas al aire libre, etc. Pero hay un sector en particular, conformado por museos, exposiciones, atracciones turísticas y salas guiadas para el que Woices puede ser especialmente atractivo, porque una de las aplicaciones de Woices.com es como plataforma de audioguías baratas o, como se dice ahora, de bajo coste.

Las audioguías son esa especie de mandos de televisión que vas escuchando para guiarte por un museo, por una exposición o por cualquier recinto de interés cultural o turístico (monasterios, patios, castillos…). Las audioguías tienen una función muy útil en una visita turística, pero sin embargo el elevado precio de las audioguías las ha hecho siempre inaccesible para pequeños museos o lugares de interés turístico sin demasiado presupuesto o sin suficiente tráfico como para amortizar la notable inversión que supone su adquisición. Sólo hace falta ver la web de este fabricante para ver que los precios se disparan para los recintos más pequeños: 3.000 € por un set de 10 audioguías.

Hasta la fecha no ha habido ninguna manera de acceder a audioguías baratas. Sin embargo, gracias al nuevo servicio Infospot de Woices.com, esos pequeños museos y recintos turísticos pueden tener por fin sus propias audioguías a un precio hasta 100 veces inferior al de las audioguías tradicionales. Este tipo de recintos turísticos pueden comprar el servicio Infospot que ofrece Woices.com y generar (o importar) sus propias guías habladas y convertirlas en audioguías para los visitantes de su recinto  un coste realmente bajo.

Optar por las audioguías generadas mediante la plataforma de Woices.com tiene ventajas evidentes. La primera es que al utilizar una arquitectura web, el contenido de las audioguías está accesible para el visitante desde cualquier teléfono móvil y no debe encerrarse ya en un hardware específico, lo que lógicamente permite ahorrar todo el coste íntegro de los aparatos, que suele ascender a varios miles de euros. El aparato lo aporta el visitante con su teléfono móvil.

En segundo lugar, disponer de audioguías generadas con Woices.com permite a los museos expandir su radio de influencia fuera de las paredes del museo, ya que los infospots funcionan también como reclamo publicitario del museo para todas aquellas personas que pasen por las cercanías del museo con su teléfono móvil encendido.

Además, al estar las guías habladas colgadas en un espacio web, los responsables del museo pueden modificarlas, eliminarlas, actualizarlas o crear nuevas audioguías tantas veces como quieran y de un modo completamente autónomo, sin tener que recurrir a la empresa que provee el servicio de las audioguías. Todo ello supone un recorte de costes radical y democratiza sin duda el acceso a las audioguías, algo hasta ahora privativo de los sitios turísticos con mayor holgura económica.

De este modo, de alguna manera con su servicio Woices democratiza el acceso a las audioguías de la misma forma que Ryanair democratizó el acceso a vuelos de avión. Lo que antes estaba restringido a aquellos con un poder económico determinado, ahora está accesible a todos los bolsillos. Con esta apuesta por las audioguías low-cost, los Infospots de Woices.com pueden suponer, lógicamente, una auténtica revolución en una industria, la de las audioguías, que hasta ahora funcionaba según unos hábitos anquilosados en el pasado. Gracias al servicio Infospot de Woices, las audioguías baratas parece que ya son por fin una realidad.

Naming de coches en la industria automovilística

Naming de coches

Dentro del marketing existe una disciplina llamada naming que consiste en dar nombre a productos y servicios de las empresas. Para muchos sectores el naming es pieza clave dentro de la arquitectura de marca de las compañías, pero especialmente en la industria del automóvil, en la que los coches tienen un carácter de producto aspiracional, el naming juega un rol fundamental. Los nombres de los vehiculos deben ser atractivos, persuasivos, y transmitir la personalidad y el posicionamiento que se quiere para un vehículo en cuestión.

A pesar de lo que pueda parecerle a un outsider, el naming no suele ser fácil. Viene afectado por factores como el registro de marcas comerciales, la correcta localización en varios idiomas (la industria está llena de historias en las que un nombre mal escogido ha ocasionado no sólo problemas legales, sino también a veces burlas, como es el caso del Mitsubishi Pajero, el Rolls-Royce Silver Mist o el Chevrolet Nova) y también el número limitado de palabras disponible, sin contar por supuesto los nombres de dominio, etc.

Algunas marcas, especialmente las que tienen un cierto carácter premium, como BMW o Mercedes, prefieren articular las sub-marcas de producto con un código alfanumérico en vez de usar nombres.

Así, tenemos las series 1, 3, 5 y 7 de BMW, seguidas de unos dígitos que indican el tamaño del motor. Por ejemplo, el BMW 325i pertenece a la serie 3 y tiene un motor de 2,5 litros, mientras que el 330i pertenece a esa misma serie pero tiene un motor de 3 litros (la i identifica a los vehículos dotados de un sistema de inyección, mientras que la d del 325d significa que el coche tiene motor diesel). Por otra parte, los todoterrenos reciben nombres como X1, X3 o X5.

Por su lado, Mercedes utiliza “clases” en vez de “series”. De este modo tenemos la clase E (los más económicos), la clase S (los más caros), la clase C (sedanes), la clase M (crossovers) o la clase G (los más exclusivos). Los descapotables, por su lado, reciben iniciales como SLK, CLK o SL (de más caro a más barato). Luego hay otras clases combinadas como la CLS, CL, SL, SLR… El caso de Mercedes es realmente extremo y es paradigmático de la confusión que puede llegar a conseguirse con tal sopa de letras. Una visita a su web es suficiente para acabar mareado. Al igual que en BMW, en los nombres de modelo de Mercedes los tres últimos dígitos indican el cubicaje del motor. Así por ejemplo un E320 tiene un motor de 3,2 litros.

Otro caso parecido es el de Audi, con sus A1, A2, A3, A4, A5, A6 y A8 para turismos y deportivos y Q3, Q5 y Q7 para crossovers (aparte de los más extraños TT y  R8). Los que abogan por este tipo de articulación de marca y submarca aseguran que de este modo todo el peso del nombre recae en la marca fabricante, no en el modelo de coche en particular, y eso ayuda a fortalecer la marca del fabricante, en vez de la del coche, que se supone perecedero. Hay otros fabricantes que, aunque no poseen una marca premium, se han apuntado a esta vía, como Hyundai, que ha nombrado sus utilitarios, de más pequeño a más grande, como i10, i20 y i30.

La mayoría de los fabricantes, sin embargo, prefiere bautizar sus vehículos con nombres propios: Ibiza, León, Mégane, Focus, Clio, Fiesta, Corsa. En los últimos años los nombres pseudo-latinos han seguido la tendencia en el naming de empresas (Vocento, Accenture, Nominalia…) y se han grabado sobre el chasis de los coches nombres como Yaris, Avensis, Auris, Kalos, Captiva, Atos, Octavia, Felicia, Agila, Verso, Fabia, Aveo, Exeo etc… Pero estos latinatos están dejando de estar de moda últimamente y falta ver por dónde irán las tendencias futuras en el naming de coches.

Existe un segmento de vehículos en el que el naming de coches ha generado nombres que son especialmente evocativos; se trata del segmento de los todoterrenos, todocaminos, SUV’s y crossovers de diferente pelaje. En este segmento, los nombres suelen ser espectaculares y poderosos, como corresponde a un segmento pretendidamente aventurero.

Así, tenemos el Toyota Land Cruiser (algo así como “crucero de tierra”), el Land Rover Discovery (“descubrimiento”), el Ford Explorer (“explorador”), el Chevrolet TrailBlazer (algo así como “el que deja huella por donde pasa”), el Volkswagen Touareg (por la tribu nómada norteafricana), el Nissan Qashqai (otra tribu nómada, en este caso de las estepas de Asia Central), el Land Rover Freelander (algo así como “libre para campar”), el Nissan Pathfinder (nombrado igual que la nave espacial enviada por la NASA a Marte), el Subaru Forester (algo así como “el de los bosques”), el Land Rover Defender (“defensor”), el Nissan X-trail (algo así como “camino extremo”), el Mitsubishi Montero (derivación del español “montañero”), el Nissan Frontier (“frontera”), el Opel Frontera (no hace falta traducción), el Toyota Highlander (“montañés”), etc…

Si a alguien le interesa echar un vistazo a cómo los profesionales del naming escogen un nombre para los coches, puede leer este artículo, que aunque generalista y poco en detalle es recomendable.